Microcuento: Literalidad

¡Dale, dale! -le rogué. Por favor, copate. Una sola, chiquitita, y no te molesto más.
Pero no, él seguía impávido; no le importaba mi sufrimiento.
¿Qué te cuesta? ¡Daaaale, pleeease! Una sola, dale. Te prometo que te la cuido, te la traigo todos los días... no sé, lo que quieras.. ¡Por favor!
Me contesto que no. Y como se seguía negando lo terminé escupiendo, ofendida.
Ese día aprendí algo vital: Es inútil pedirle peras al olmo.



(Seguimo' con los cuentos. ¡Perdón! Ya me desgraciaré en público o algo bizarro pasará, ¡se los prometo! )

2 sabias opiniones:

Belenie dijo...

Muy lindos los cuentos, me copan, pero el público está ávido de tus cosas extrañassss !
Un beso Merita

Merita dijo...

Jajaj sí, de eso se trata el blog, por eso estos días me estoy poniendo a preparar un relatito muy bizarro de hace tiempo !

Un beso Belu

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