Ensayo sobre la ceguera


Afortunadamente, no soy una persona que sufra de muchas alergias, jaquecas, ni fobias sociales, pero eso sí: mis ojos son extremadamente sensibles. Basta una brisa medio turbia para que ¡fum!  Se pongan colorados y empiece a parecerme a Emilio Disi.

Una tarde estábamos con mi abuela doblando ropa en el jardín, cuando una ráfaga de vaya uno a saber qué hizo que me empezaran a picar los ojos.  Me lo banqué como pude, un tiempo, hasta que mi abuela medio harta sugirió: ¿No tenés colirio?
-Mmm… la verdad que no. ¿Vos tenés?
-Sí, creo que sí, buscá por el estante.

Me aventuré entre sus cositas, y sin mucho esfuerzo encontré un goterito. El nombre era "Ojol" o algo parecido, y de subtítulo "solución estéril". Ansiosa y molesta, me pongo prácticamente 1,4L en cada ojo.
Vuelvo a donde mi abuelita, dispuesta a seguir con lo que hacíamos, cuando me empezaron a arder los ojos , y veía algo borroso.
-Abuela... ¿soy yo o estoy viendo menos?
Ella de espaldas, me contestó:
-No seas hipocondríaca, son unas gotitas nada más.
Sin embargo su tono cambió radicalmente cuando se dio vuelta y me vio la cara.
-¡Marííííííaaaaa! -chilló desesperada- ¡tenés los ojos negros!

A eso se superpusieron mis alaridos de enajenada, me seguían ardiendo los ojos y ya no distinguía nada, solo formas y colores:
- ¡NO VEO ABUELA, NO VEO! ¡Me quedé ciega, el coso estaba vencido!
-¡Dios mío!¡Dios mío! ¡Tu mamá me cuelga! ¡Vos, también… ¿te fijaste desde cuándo estaba?!
-No, qué se yo, lo vi y me mandé, abuela, ¡¡¡pero ahora no veo!!!
-Bueno, quedate sentadita acá, ahora veo cómo lo solucionamos. ¡Dios mío, por qué pasan estas cosas!

Me quedé sentada, con cara de naipe, los ojos probablemente desorbitados e inhumanos, y tratando de no moverme ni hacer ninguna expresión con la cara, algo así como Mariano Martínez en Son de Fierro.
Me imaginaba con bastoncito verde, leyendo en braille y escuchando cosas antes inaudibles.
En el inter-in, mi abuela me traía pan con manteca y buscaba un número en sus índices telefónicos.

-Acá está. Castillo, mi oftalmólogo de cabecera. Vamos a ver que te pasó.
 -Aha.  Mmm.. Mm.. "Ojol" se puso. Sí… bastante. Ah, listo. Gracias Castillito.

En eso irrumpió mi mamá, que había ido a comprar unas cosas y se encontró con la penosa imagen.

-¡María! ¡Tenés los ojos negros! ¿¡Qué te pasó!? ¡Mamá!¿¡Qué le pasó,!?¡Tiene los ojos negros!
Yo la miraba con cara de cieguita resignada… cuando mi abuela trajo la verdad:
-¿Sabés qué pasa? La tarada... se hizo un fondo de ojos.


*para los burricos, un fondo de ojos es un estudio en el que te dilatan toda la pupila para mirar, justamente, el lado interno del ojo.

3 sabias opiniones:

Mica dijo...

Jajaja, me recuerda cuando era chica y me despertaba con conjuntivitis, pensaba que iban a tener que entrenar a mi perro para que me guiara...supongo que la hipocondría se potencia con los ojos.
Besos!

Belenie dijo...

Siempre sabes como hacerme reír Meri ! Te imagino con tus ojos enormes, pero completamente negros y una cara de muerta de miedo increible.
Sos genial, en serio, y, as always, está todo muy bien relatado.
Un beso enormeeeee (:

small.town.girl dijo...

jajaajajaa ! paseando de blog en blog me encuentro con esto, me hiciste reir! sos muy espontanea escribiendo ajaja !

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