Batman, chanananananananan...

Mi hermana mayor me lleva 12 años, por lo tanto cuando yo tenía 4 ella contaba 16:¿qué mejor edad para mofarse de un hermanito menor?

No quiero ser injusta poniéndome en el rol de niña maltratada ni nada por el estilo, apenas si recuerdo alguna que otra broma que me hizo ( y eso que yo con mis amigas me dedicaba a enloquecer a cualquier novio que ella trajera ), pero hay una que todavía no le perdono, por más que yo ya sea una adolescente y ella una adulta.
Pasó aproximadamente en 1998. Con mi familia solíamos ir en verano a un club que nos quedaba cerca de casa, generalmente ellos tomaban sol o hablaban de bueyes perdidos, y yo me iba por el club en búsqueda de algún compañero de juegos para esa tarde.El proceso era simple, me acercaba y le preguntaba al vástago:

“¿Querés jugar conmigo?” o esperaba que alguien me lo dijera a mí, y empezábamos a jugar como si nos conociéramos de toda la vida.
La noche anterior al día trágico en casa habíamos visto Batman; yo había quedado fascinada con ‘Batichica’ y no dejaba de repetir con la insistencia de mi edad:

“Quiero ser Batichica”, “¿No soy igual a Batichica?” “Ustedes están celosos de que no son Batichica”, y demás comentarios de esa índole.
Mi hermana, un tanto harta de tanto Batichica decidió tomar venganza.
Llegamos al club, nos acomodamos por ahí, y como yo seguía con la cantinela de Batichica me frenó antes de que vaya a buscar amigos para jugar:

“Maru, ¿en serio querés ser Batichica?” me preguntó con malicia.
 Obviamente respondí entusiasmadísima, por lo que me llevó atrás de unos quinchos “para disfrazarme de Batichica”. Me puso una remera negra de mi mamá, alguna pollera o semejante, y antes de que me vaya me hizo notar que faltaba la máscara.


“No podés ser Batichica sin la máscara. Ahí te la traigo”.


Al rato llegó con la preciada máscara, que incluso tenía arriba dos agujeros para que salieran mis colitas.

Ahí sí me sentí realizada y me fui a jugar por los alrededores del club.
Cumplí con la rutina de siempre, pero me extrañó que cuando preguntaba quién quería jugar conmigo todos me miraran mal o directamente huyeran despavoridos, y para completar la escena mi hermana se moría de risa en un rincón.

“Andá, andá a preguntarle a esa nena si quiere jugar con vos” me alentaba, y la pobre nena miraba mi disfraz y se escapaba horrorizada.
Ante semejante rechazo no hice más que llorar y correr a los brazos de mi mamá, quien reprendió a mi hermana:“¡ Sabrinaaaaaaaaaa!¡ Sacale ya eso de la cabeza !”
Efectivamente, luego de que mamá me rescató, pude comprobar que lo que había lucido orgullosamente por todo el club no era sino un bombachón mío, de esos que usan las nenas y que vienen con moñito.



(http://farm4.static.flickr.com/3132/2566045047_2afd94549c.jpg?v=0)

1 sabias opiniones:

Anónimo dijo...

yo me hago cargo....tu hermana (aunque...no es tan a lo tremendo..seamos decentes por favor...que tanto berretin... tanto mas quiseran tener un disfraz de esa indole, dado que solo se ponen los alquilados en los locales y son en su totalidad una falta de respeto a la calidad...esa vestimenta....si que era original. y por un momento antes del terrible desenmascaramiento, fueron unos minutos que fuiste verdaderamente batichica....un poco "calzonuda", claro.

Publicar un comentario

 
Header Image by Colorpiano Illustration