Traumas Culinarios

Sí, desde que soy chiquita la palabra Comida para mí fue un problema; pero no soy mañosa eh ! Sólo soy.. particular. Todo se remonta a cuando tenía 3 años aproximadamente, e iba a un jardín en dónde las maestras te zamarreaban y si no querías comer, directamente no te servían plato. Mi papá, antes de enterarse de todo esto y cambiarme de jardín, todas las mañanas me metía en el bolsillote del delantal toneladas de cereales Nesquick que yo iba lo que vulgarmente se dice manducando hasta llegar al jardín, e incluso como eran tantos me duraban hasta el recreo. Uno de esos días, como de costumbre comía las bolitas marrones, y llega el momento de ir al patio. Me subo a la calesita, uno de mis juegos preferidos, y le digo a Renata, mi mejor amiga que la haga girar bien rápido así yo me lucía siendo la mejor amiga de la chica más fuerte.. la calesita empieza a girar a una velocidad inconcebible, casi sentía que se me iba la cara para atrás (todo eso lo sentía yo, piensen que era una calesita empujada por una nena de 4 años) un vértigo increíble.. y la tragedia.Todavía no me puedo sacar esas imágenes de la cabeza; Todos los cerealines que mi papá me había dejado con tanto amor en el bolsillote salieron volando por los aires, desparramándose por doquier y la calesita ya no podía parar. Intenté hacerme la estúpida ante la mirada atónita de mis compañeritos, pero la calesita paró y se hizo un silencio sepulcral en el que todos me miraban fijo, sin decir nada. No me acuerdo bien si habré resistido semejante acusación, o naturalmente, como cualquier chica de 3 años, me habré ido a llorar por los rincones.
 
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