Memories.

Hoy caminaba con Papá, y en pleno ataque de tos por los bosques de Palermo, me acordé de una anécdota que habrá tenido lugar cuando yo tenía 9 o 10 años. Por Dios ! Jamás me podré olvidar de aquella vez, que me había bajado la presión en el tren, estaba al borde del desmayo y Papá me compró una Fanta; Probé un sorbito y me recuperé. En el viaje veníamos hablando de banalidades, y yo seguía tomando la gaseosa. Bajamos en la estación, y por donde están los molinetes nos cruzamos con una mujer muy grande, toda endomingadita la señora, y en eso, cuando la mujer está enfrente mío, ¡ Plaf ! La botella con Fanta se me cae, pega en el piso y se hace un agujerito minúsculo del cual toda la gaseosa salía como un chorrito con muchísima fuerza ...adivinen dónde fue a parar.. Si, a la camisolina de la vieja, que en vez de correrse, se quedó boquiabierta y dura como una estatua, mientras la camisita con colonia Guatoc se iba llenando de aquel líquido naranja y pegajoso. Fueron segundos, yo mirando con los ojos fuera de órbita, Papá con cara de 'y ahora qué hacemos?' y la mujer con cara de besugo mientras la Fanta fluía a chorros. En el momento en el que reaccionamos -Papá y yo, la vieja seguía dura- yo sólo atiné a mirar a la mujer y decirle, casi con desesperación:
-Sorry señora, SORRY DE VERDAD !

Mientras papá me cazó del brazo y me sacó de ahí, antes de que la mujer reaccionara y nos cagara a bastonazos. Es más, si mal no recuerdo, me parece haberme dado vuelta, y ver a la mujer, furiosa, profiriendo una que otra puteada.
 
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