Milanesas de perro.

Hace ya varias semanas que vengo comiendo milanesas de pollo (No todos los días, se sabe). Sí, y eso que tiene? que no son cualquier milanesa de pollo. No, estas tienen un sabor inhumano, inpollano en este caso. El tema es que a veces tengo la suerte de que me las vendan ricas, de pollo , y otras veces con ese sabor horrible, indescriptible, que no me puedo sacar de la cabeza. Hace un tiempo escuché que un carnicero en Alemania andaba vendiendo milanesas de perro.
Eso me llevó a pensar una sola cosa: ¿Qué pasó con Pupy, el perro del kioskero*? Hace ya semanas que no lo veía pataperreando por el barrio. Mi vida ya no volverá a ser la misma, ahora también tengo el cargo de que mastico pedazos de Pupy cada tanto.
(Y miren que el señor perro era bastante grande eh, rinde para un par de meses)


*Que en paz descanse pobrecito el perro, encima de terminar enmilanesado tenía un nombre más grasa que no se qué.
 
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